Néstor es una semilla….
Semilla que no muere no puede germinar, y germinar significa hundirse hasta lo más profundo de la tierra como lo hace un árbol que inyecta sus raíces para buscar el alimento que le de la fuerza para crecer y para nutrirse pero también significa subir hasta lo más alto del cielo buscando el calor del sol y las gotas de lluvias que caen de las nubes para poder florecer y dar el fruto generador de energía. Y es que nacer y morir significan lo mismo porque en el primer caso se nace y ahí mismo se empieza a morir y en el otro se muere y se empieza a nacer. Todo trasciende, todo cambia, todo se transforma, es la ley, debes cambiar para mejorar, para evolucionar, para aprender, para permanecer, para elevar el espíritu y subir en la escala de la vida. Así es todo, si no se transmuta, no se mejora, no se encuentra el nivel superior, es la herencia cósmica es la orden genética, es la instrucción desde el bigbang.
Observa la naturaleza, todo cambia, todo se mueve nada es fijo, así es y así será hasta el final, es la naturaleza que busca su acomodo, su equilibrio, es una enseñanza, son las lecciones para entender los misterios de la vida y de la muerte.
Muchos han muerto, muchos se han ido, solo físicamente, porque el que se ausenta cumple su ciclo, pero al hacerlo nos deja algo, nos regala su mensaje, con su aporte para darnos una enseñanza, necesaria para seguir creciendo.
Grandes hombre se han ido, Simón el gran Libertador, su maestro Simón el buen maestro también lo hizo, Martí, en todas las épocas alguien se tiene que ir para poder dejar su heredad, tiene que morir para poder germinar, su beneficio, su virtud, así cuando te vas, nos dejas tus meritos, tus amores, tus cariños, tus cosas…
El que se queda es porque aun no merece trascender no está aun preparado para comenzar la nueva misión de transitar el mundo de luz de infinito amor… y tiene que seguir aprendiendo, es la ley de la vida….por eso los que quedamos debemos asumir esa lección de vida, se debe morir para poder nacer y elevarse en el plano cósmico de la divina esencia universal…es como ÉL lo diseño.
Por lo tanto los que nos quedamos debemos seguir conociendo, aprendiendo, reflexionando, acumulando, y sobre todo transformando, nosotros tenemos el deber de luchar siempre para conseguir nuestros objetivos.
No podemos cambiar eso.
Por ejemplo, cuando se siembra una planta, hay que regarla, hay que cuidarla hay que estar pendiente de ella, para verla crecer y al final somos felices observando la bella flor. De la misma forma cuando alguien se va, queda sembrado como una esencia, como un espíritu, en nuestras conciencias, y aquellos, los más elevados, los de orden superior, los predestinados, los que tienen una misión excelsa, los que tienen una misión elevada, nos dejan un divino compromiso, un legado, uno del que debemos aprender, y entender, para luego desarrollar y aplicar, para generar…
Porque no te llevas nada de lo que tienes en este mundo transitorio, lo material es pura vanidad de vanidades.
Me imagino que todo lo que pasa por nuestras mentes de alguna manera impregna las células como una grabadora, trascendiendo luego al estado superior al morir, esa energía como no se destruye se conserva, por tanto se debe ir acumulando una y otra vez en cada transición, hasta un nivel más alto de perfección. Esa máxima esencia debe permanecer no se puede desperdiciar, es una excelencia en cualidad, y debe ser reorientada y es guardada como un tesoro. A eso es lo que yo llamo herencia genética espiritual.
Y cuando la persona desaparece del plano físico, se debe llevar es precisamente esos bienes espirituales heredados, es decir todo aquello que has dado como amor, como solidaridad, como servicio a la humanidad, lo que has dado como servicio a tus semejantes, y lo más hermoso de todo, es que también empieza a germinar, para luego florecer.
Sembrar, germinar, crecer, florecer, y así muchas veces por siempre. Sembrar es eso, transmitir, es aportar, es la herencia divina que la vida nos da.
Debemos comprender entonces que debemos morir para poder trascender, no trascendemos mientras no desaparecemos.
Por eso la enseñanza está en que lo que tiene que nacer tiene necesariamente que morir, es la clave de la evolución.
Y una vez que se han sembrado en las conciencias es para darnos el impulso, para alimentar nuestras carencias y deficiencia motivacionales adormecidas o casi desaparecidas, y así fortalecer nuestro entendimiento.
De esa manera son afectadas nuestras inquietudes, nuestras motivaciones, y también nuestras inmensas ganas de cambiar el mundo para bien de todos.
Por eso cuando un gran hombre como Néstor Kirchner se va, lo hace porque es necesario prender la mecha de las conciencias colectivas con la chispa de la conciencia individual de su gran obra, de su amor, de su solidaridad, de su entrega, de su desprendimiento y de su gran amor por su pueblo y su gente, cuando un hombre como él se va, lo hace solo físicamente, por que él queda, él se mantiene, él se incorpora a convivir con cada uno de nosotros porque ahora está libre de ataduras para ir a cada una de nuestras conciencia y decirnos y susurrarnos al oído lo que debemos hacer para mantener lo que ya se ha comenzado, lo que el conjuntamente con otros han construido, ahora el nos puede despertar en las noches, o nos puede acompañar a la plaza, caminar con nosotros a cualquier sitio, porque no tiene limitaciones físicas, ahora es una esencia, ahora es una conciencia que se ha sembrado en cada uno de nosotros para impulsarnos, para dirigirnos, y para cuidar que esa gran obra que anda por las sendas del mundo, por los distintos caminos de nuestros países, no se pierda.
Él es el pueblo que ha decidido ser libre, es una revolución de la conciencia.
Creo también que él con su voz suave de hombre bueno resuena en cada uno de nuestros oídos para decirnos no me he ido estoy aquí con ustedes no me pueden ver pero siéntanme, recuerden mis palabras y mis concejos no abandone la causa, esta debe continuar sin mi presencia física pero con mi permanente acompañamiento sublime del espíritu…
Me imagino por su gran espíritu libertario y revolucionario el nos debe estar diciendo:
Les dejo mis recuerdos, les dejo mis amores, les dejo mis amigos les dejo mis enseñanzas, les dejos mis hijos les dejo mi esposa, ellos continuaran la obra.
Le dejo a mis amigos, Chávez, Evo, Correa, Lula, Córdoba, y les dejo también mis enemigos de los cuales se tienen que cuidar, se tienen que preparar para poder enfrentar los retos que vienen que son muchos, los ataques que también son muchos, los enemigos que también son muchos, recuerden que los amigos de la patria son los amigos de la vida, de la paz, del amor, mientras que los enemigos de la patria son los enemigos de todos, enemigos de la justicia, de la paz, del amor …y son amigos de la guerra, esos son los enemigos de los que se tiene que cuidar…
Es imprescindible que se unan, la unidad de nuestros pueblos es y debe ser la consigna, como lo querían nuestros libertadores. Debemos mantenernos unidos por siempre, solos no podremos contra el gran opresor el gran ogro que todo lo destruye, es contra ese enemigo imperial que debemos enfrentar y no dejarnos pisotear.
Cuando un hombre de la escala de NESTOR se va, en realidad no se va, él se queda, el permanece, él se siembra y echa raíces.
Creo que todos los hombre que han muerto, Bolívar, Miranda, Martí, Artigas, han dejado huellas han regado la humanidad con sus reflexiones y con sus consejos, y al igual que ellos Kirchner también lo ha hecho, no dejemos que sus palabras, que sus bellas reflexiones se queden el limbo del desinterés, que éstas entonces formen parte de nuestra diarias reflexiones y asumamos una verdadera empresa libertaria que llegue hasta nuestros corazones y que desde allí nos impulse a cada uno de nosotros a guerrear con las letras a pelear con las ideas a enfrentar los retos y a demostrar que somos grandes, grandes vencedores y que en su memoria emprendamos la más hermosa de las cruzadas en defensa de los derechos del hombre y sus reivindicaciones.
Néstor al morir, sembró la semilla de su gran obra, nos queda ahora a nosotros entonces, cuidarla, regarla, hasta verla florecer y producir fruto y para ello debemos luchar todos los días en la defensa de todos esos ideales, para garantizar que nuestros hijos y nietos, tengan una sociedad más justa y más humana como él lo hubiese querido, y por lo cual luchó toda su vida.
Con inmenso cariño en memoria de un Grande Hombre, Néstor Kirchner.
Jorge Marmignon
30-10-2010 11:35 pm.

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